Archivan causa de abuso contra el portero de un jardín de infantes

La justicia de Morón archivó la causa por presunto abuso sexual contra el portero del jardín Nº 909 del barrio Policial de Merlo, sobre la calle Comisario Inspector Fentanes de San Antonio de Padua, debido a que no se pudieron probar ninguna de las expresiones vertidas en la denuncia por la mamá de la supuesta víctima.

Como ocurre en otros casos, el expediente pasa a ser archivado con criterio expectante, es decir, hasta que surjan elementos que permitan reabrir la investigación. A esa decisión arribó la fiscal Adriana Suárez Corripio, de la UFI Nº 8 de Morón, luego de acceder a las conclusiones de la perito que intervino en el caso, y que concluyó que “la angustia y ansiedad sufrida por la madre (del niño presuntamente abusado) pudo haberla llevado a conclusiones precipitadas”.

Siempre según la denuncia, el menor que tiene como condición el síndrome de espectro autista se empezó a comportar “de manera extraña en su casa”, orinándose encima al dormir, con pesadillas y manifestando dolor en sus partes íntimas. Cuando la madre le preguntó a la criatura si alguien le había hecho algo en el jardín, en su respuesta el chiquito apuntó al acusado.

Al día siguiente la mujer llevó al nene al establecimiento y, antes de ingresar, señaló al portero y le preguntó si fue él quién le hizo daño. “Sí”, fue la respuesta del niño, con lo cual pidió permiso y se dirigió a la oficina del director, en donde contó a su manera lo que le había pasado. “Bruno grande me tocó el pito”, fue su manifestación. Es importante aclarar que ese nombre no coincide con el del imputado.

El miedo de la mamá y “conclusiones precipitadas”

El menor insistió ante la denunciante: “mamá, quiero venir al jardín pero que no esté Bruno grande”. Ese fue el elemento que habilitó la investigación judicial, que rápidamente fue desechada. Es que la experta psicóloga que entrevistó al menor determinó que “el niño no se halla en condiciones de prestar declaración”, que “no surge de su relato material relevante para esta investigación”, y que “la angustia y ansiedad sufrida por la madre en la situación que tuvo que enfrentar pudo haberla llevado a conclusiones precipitadas”.

Otra perito psicóloga, en este caso de la defensa del acusado, en manos del abogado Sebastián Chouelarechazó la existencia de “indicadores específicos o inespecíficos de abuso sexual infantil” o “de cualquier otro delito en contra de la integridad sexual en el menor”. Es decir, el hecho “no existió” y “mucho menos, la autoría penal responsable” del portero, cuya identidad se mantiene en reserva.

“Logramos con mi equipo pericial psicológico en menos de 7 meses que esta gravísima denuncia penal en contra del trabajador sea archivada. Ni siquiera se arribó al estado de sospecha para convocarlo a indagatoria. Este archivo es irreversible, y estoy seguro que terminará en un sobreseimiento”, reflexionó el letrado.

De hecho, al enviar la causa al archivo, la fiscal Suárez Corripio descartó que haya “elementos necesarios” para citar al portero acusado y tomarle declaración por el presunto abuso sexual. El trabajador cambió de rubro: dejó el ámbito educativo y está trabajando de otra cosa tratando de recuperar su vida luego de la denuncia. Tiene apenas 21 años.

Fuente Primer Plano on line

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