Crece la tensión en el radicalismo bonaerense y se fragmenta la estrategia electoral

El radicalismo bonaerense atraviesa una nueva encrucijada estratégica de cara a las elecciones legislativas y ejecutivas de 2027. Las divergencias internas entre las principales corrientes del partido centenario impiden, por el momento, consolidar una postura unificada sobre la política de alianzas en la Provincia de Buenos Aires, abriendo la posibilidad de un escenario de fragmentación en la disputa por la gobernación y las intendencias.

El sector referenciado en Martín Lousteau, respaldado a nivel nacional por el presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, y en el plano bonaerense por el titular de la Convención Provincial, Pablo Nicoletti, propone competir en 2027 de manera autónoma con la tradicional sigla de la UCR.

Fuentes consultadas descartan de “forma categórica” un acuerdo electoral con La Libertad Avanza (LLA), al tiempo que rechazan cualquier acercamiento al peronismo. Buscan enbanderarse en la mística partidaria combinada con propuestas de orden fiscal.

La línea conducida por el senador nacional Maximiliano Abad se muestra receptiva a conformar un frente opositor amplio que integre a la UCR, el PRO y sectores de La Libertad Avanza.

Desde este espacio advierten que acudir a las urnas sin una alianza competitiva arriesga la continuidad de las intendencias radicales frente a la polarización entre el peronismo y el oficialismo nacional.

El sector asociado a Facundo Manes propone emular el esquema de alianzas desplegado en 2025 bajo el espacio Somos Buenos Aires, articulando acuerdos con la Coalición Cívica, el GEN y sectores del peronismo no kirchnerista.

En Evolución coinciden en el rechazo rotundo a conformar una alianza de tono conservador o liberal con la Casa Rosada.

El debate impacta de lleno en los jefes comunales bonaerenses. El Foro de Intendentes Radicales, presidido por Maximiliano Suescun (Rauch), exhibe posturas divididas. Un grupo de alcaldes considera que la confluencia con el PRO y LLA resulta pragmáticamente necesaria para sostener la gobernabilidad local y evitar la pérdida de municipios ante la marea electoral de los bloques mayoritarios.

Otros intendentes rechazan ceder la identidad partidaria y prefieren fortalecer estructuras regionales o esquemas de tercera vía.

Funta Agencia Nova

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