¿Qué curioso?: El presidente de la UCR se pasó a LLA

La información fría indica que el presidente de la UCR de Merlo Marcelo Baz junto a Rubén Palavecino y Dardo Gandini abandonaron su partido para pasarse a La Libertad Avanza. Así lo demuestra el victorioso posteo que subieron los liberales a las redes en la que se ve a los recién llegados junto Ramón Vera, Roberto Costa y el coordinador local Eduardo Varela.

Lo grave del caso es que Baz, había asumido recientemente la titularidad del partido en el ámbito local y que Palavecino es convencional radical, nada de eso parece haberles importado.

Es imposible imaginar que se trata de un tema de ideología, dado que ambos idearios políticos son absolutamente opuestos, para decirlo en criollo; son el agua y el aceite. Y entonces ¿qué nos queda pensar? Que fue por conveniencia, que les ofrecieron lugares en las listas ¿o qué? Y por otro lado nos preguntamos que pensaran los militantes liberales que van a quedar desplazados de esas listas por un par de recién llegados.

El gran cómico norteamericano Groucho Marks alguna vez dijo. «Yo tengo una idea, pero si no le gusta puedo tener otra» y el comentario resulta precisamente gracioso por lo grotesco.

Algún lector puede preguntarse porque tanta molestia con algo que es tan natural en estos tiempos, que los políticos cambien de equipo como si fueran jugadores de fútbol. Acaso el partido gobernante, que se llena la boca despotricando contra la casta, no es un gran aglutinador de políticos de todos partidos o coaliciones a nivel nacional y provincial. Acaso no nos acostumbramos al coqueteo de muchos políticos, de todos los partidos, buscando mejores espacios donde canalizar sus aspiraciones de poder, más allá de que coincidan mucho o poco con su ideología.

Y es que no da todo lo mismo, no vale todo. Importa cómo se transita y cómo se llega, importan los valores y los ideales, por eso este cambio de camiseta es vergonzoso. No podemos permitirnos como sociedad que esta clase política se burle de nosotros con el descaro que lo hace. Debemos revelarnos y la manera de revelarnos es poner de manifiesto nuestra molestia ante semejante barbaridad.

Son tiempos maquiavélicos, de miseria ideológica, de chicanas a la honestidad, de que nada importa demasiado salvo el resultado final. Y para estos tiempos la mejor resistencia es poner en evidencia la realidad y que la gente saque sus conclusiones.

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