Allanaron la cárcel de Merlo por una causa de ventas de drogas
La justicia ordenó el allanamiento de la unidad carcelaria Nº 60 de Merlo. Allí detuvieron (aunque en realidad estaba privado de la libertad) a Sergio René Martínez Portillo, alias “Sicario”. Lo acusan de liderar desde la prisión una organización de ventas de drogas que funcionaba en Cuartel V. Esta sanguinaria banda, que está acusada de al menos dos homicidios, secuestraba ciudadanos paraguayos para obligarlos a comercializar estupefacientes en Moreno. Un expediente relata el horror al que estaban sometidos los vecinos.
El pasado lunes 4 de mayo, personal policial (entre ellos oficiales de la comisaría 4ª de Moreno, Cuartel V) ingresó con una orden de allanamiento otorgada por la Dra. Celina Ardohain, titular del Juzgado de Garantías Nº 3 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez, a la unidad carcelaria provincial Nº 60, ubicada en la localidad de Libertad (vaya paradoja) del partido de Merlo. Encabezados por el Dr. Ezequiel Freydier, uno de los responsables de la UFI Nº 12, junto a otros funcionarios judiciales, buscaban a un preso. Se trataba de Sergio René Martínez Portillo.
¿Qué le endilga la justicia a Martínez Portillo, alias Sicario? Manejar, desde la celda de uno de los pabellones de la prisión, la venta de drogas en el barrio San Francisco de Cuartel V. Este sujeto, de 25 años, es considerado uno de los principales integrantes de la “banda de Piky” y quien quedó liderando la organización delictiva ante la huida de Diosnel “Piky” Portillo Acosta, cuando se golpeó legalmente a la estructura en julio del año pasado. Sospechan que Portillo Acosta está “escondido” en Paraguay.
A raíz de una serie de allanamientos realizados en las últimas semanas, donde además de secuestrar drogas (principalmente cocaína fraccionada), teléfonos y anotaciones, los investigadores lograron pruebas suficientes para determinar que la “banda de Piky” seguía operando, aunque disminuida. Sumaron testimonios y armaron un esquema donde se mostraban las participaciones de distintos componentes, que fueron en su mayoría apresados.
De esta manera, descubrieron que Diosnel “Piky” Portillo Acosta, presumiblemente desde Paraguay, seguía a cargo de la logística. Conseguía la droga y la despachaba a Cuartel V. Sergio René Martínez Portillo, su sobrino actualmente detenido, manejaba desde la cárcel la estructura, que incluía un “contador” (a quién se le secuestraron cuadernos con los movimientos financieros), a un “ejecutor” (quien manejaba la violencia y la disciplina en la zona), a una persona encargada de la provisión de los “kioscos” de estupefacientes y finalmente a los encargados de esos puntos de ventas.
La banda, cuando fue parcialmente desarticulada en julio pasado, tenía una vertiente no muy vista en lo que tenía que ver con la “contratación” de mano de obra. En Paraguay tenía un captador de personas que atravesaban situaciones muy vulnerables, con la necesidad de salir de la miseria. La mayoría eran hombres. Aprovechaban esta coyuntura y les ofrecían trabajos en la industria de la construcción en la Argentina. Les pagaban el pasaje y cuando llegaban al país, virtualmente eran secuestrados. Vendían drogas durante 20 horas, con 4 de descanso. Algunos lograron escapar, pero eran rápidamente atrapados. Las víctimas no sabían dónde estaban y no contaban con la solidaridad del vecindario, pero no era por falta de empatía.
Fuente: Radio Ciudad 91.1
